13/11/11

Recuerdos para volver a soñar.

La mente es como un cajón, un cajón en el que vamos guardando de todo. Quizás un día buscando algo en él encuentras cualquier otra cosa que ya no recordabas haberla puesto ahí. Y así llega a ti ese recuerdo que ya parecía olvidado. Llega a ti de repente y sin permiso para hacerte sonreír o llorar, para hacerte sentir felicidad, nostalgia o tristeza...o incluso indiferencia. Los recuerdos son así de imprevisibles.
Pueden aparecer gracias a una foto, por una simple palabra, o por una canción. Esa canción que no dejabas de cantar. Esa canción con la cual las paredes de tu habitación te vieron soñar que entonabas sobre un escenario una y mil veces. Sí, era esa. Recuerdas como disimulabas si alguien abría la puerta. Conocías cada frase de su letra, cada palabra...y sin embargo ahora eres incapaz de recordarla. ¿Cómo era? Sí, ahora ya empieza a sonar la melodía en tu cabeza, nota tras nota. Y empiezas a recordarla entera después de tanto tiempo. No estaba olvidada, solo escondida. Pero ahora vuelve a surgir, porque tú dejas que surja.
Entonces te preguntas, ¿por qué dejaste de cantarla? ¿Por qué dejaste de soñar con ella? ¿Es que acaso es solo cosa de niños?
No, no puede ser, porque ahora sientes que lo necesitas de nuevo, que necesitas volver a soñar y no conformarte con lo que ya tienes. Necesitas volver a cantar en voz alta...e imaginar. Dejas que salga ese niño que aun llevas dentro, y que jamas debe irse.
Todo por un recuerdo, un "simple" recuerdo...Afortunadamente no cayó en el olvido y ahora la melodía vuelve a resonar en tu cabeza...y en tu garganta.

15/10/11

Rutina.

Decenas. Cientos. Miles. Nos cruzamos con miles de personas cada día. En todas partes: mientras andamos por la calle, en el tren, en el trabajo... Multitud de caras desconocidas que pasan a nuestro lado, que nos empujan, que nos rozan, que se disculpan. Multitud de personas que entran en nuestras vidas tan rápido como se van. Son como sombras que nos rodean, bultos que ocupan un asiento más en el metro o el autobús. Nada más.
Seguimos con nuestra vida, con nuestras prisas, siguiendo el mismo camino un día si y otro también. Ya ni miramos a nuestro alrededor. ¿Para qué? Ya sabemos cuando parar, donde cruzar, donde girar. Ya todo es automático. Ya lo hisciste ayer, y la semana pasada. Y volverás a hacerlo mañana. Y dentro de un mes seguirás pasando por las mismas calles, que te miraran en tu ajetreado caminar...sin embargo hace tiempo que tú ya no las miras a ellas.
Tú y tus pensamientos. El mundo exterior es algo aparte.
Sin embargo, cambiemos la perspectiva. ¿Cómo nos ven los demás? Seguramente seamos un bulto más, solo eso. Pero nosotros sabemos que somos mucho más que eso. Entonces...¿ellos también esconderán algo más?
Quién sabe qué. Cada uno con su vida, dejando flotar sus pensamientos mientras pasa el viaje hacia su destino.
Mira aquella pareja en el andén, apurando hasta el ultimo momento para subir al tren...y decirse adiós. Y esa joven...tiene un brillo especial en los ojos. Solo ella sabe el porqué de esa felicidad, el resto de la gente ni siquiera se ha dado cuenta de su sonrisa. ¿Y aquel hombre? Quien sabe...Que de vidas distintas, ajenas, desconocidas, que coinciden por un momento.
Sin embargo, cada uno va inverso en su propia rutina y no se para a reflexionar sobre la de los demás. ¿Y yo? ¿Por qué lo hago ahora? Lo cierto es que no lo sé. Quizás crea que así hago más ameno el día, o que  de este modo será distinto al de ayer. Menuda tontería.
De repente una mirada. Unos ojos azules se encuentran con los mios. No. No son azules, creo que son verdes. Si, estoy segura. Bueno, en realidad quien sabe, igual son solo imaginaciones mías. Quizás esa mirada inquieta y curiosa como la mía solo sea producto de mi imaginación. Pero me da igual...dejo que mi imaginación siga volando.
Imagino que nos volvemos a mirar. Y sonreimos por habernos descubierto mutuamente. Y entonces bajas del tren, y mis ojos te siguen a través de los cristales.
Y al día siguiente, al subir al vagón, me buscarás con la mirada, y fingirás no ver ningún otro sitio libre para sentarte frente a mi. Y más miradas.
Y cada día harás algo nuevo. El viaje ya no sera una obligación, sino el momento más esperado del día.
Quizás me esté volviendo loca, o que deje volar mi imaginación demasiado, pero siento que al menos mi rutina ha dejado de ser precisamente eso, rutina. Mis pensamientos no solo se han parado en mi, sino en otras vidas, las vidas de todos esos "bultos" que me rodean. Vidas que, seguramente, no tengan nada que ver con lo que han sido en mi mente.

12/10/11

Aislada...por un instante.

Las sábanas. Las suaves y cálidas sábanas que enredan y rodean tu cuerpo, que te arropan y te abrazan, que, en definitiva, te aislan del mundo. No sé por qué pero siento que podría quedarme así para siempre, sin pensar en nada más, solo en el tacto de las sábanas. Sin pensar en el frío que pueda sentir si me atrevo siquiera a asomar un dedo fuera de la cama.
Será que necesitamos aislarnos de vez en cuando para olvidarnos de las preocupaciones. Para no estar en constante alerta. Para sentirnos protegidos.
No. Ahora no quiero salir de este pequeño mundo que solo me pertenece a mí. Quiero dejar de pensar por un momento, abrazarme a mi almohada e imaginar que cuando vuelva al mundo real, todo sea diferente. Ni mejor ni peor, solo diferente. Pero de momento no...en este instante solamente tengo fuerzas para dejarme llevar. Mundo, te espero en otro momento...quizás.


12/7/11

Otros, hacen que ocurra...

Optimismo. No sé porqué pero me siento optimista.
Las vacaciones me estan dando tiempo para pensar un poco. Me he dado cuenta de que estaba cansada de ser una...hipocrita. Si, supongo que me guste o no esa es la palabra. Me sentia hipocrita porque siempre defenfia el luchar por lo que quieres, el hacer lo que verdaderamemte te gusta...pero, como se suele decir, no predicaba con el ejemplo.
Siempre he sido demasiado practica y puede que también un poco cobarde. Siempre me incline hacia lo que parecia más util o más sencillo. Pero ya no.
He decidido tomar las riendas de verdad. ¿Qué mejor momento que este, a punto de comenzar la universidad, un momento de toma de tantas decisiones?
Hace unos días lei esta frase: "Some people want it to happen, some wish it would happen, others make it happen" ("Algunas personas quieren que pase, algunas desean que pasase, otras hacen que pase"). Pues bien, yo quiero ser de las que hacen que las cosas pasen, no quiero limitarme a desearlo y esperar a que los demas actuen.
También me siento optimista porque me veo capaz de aforntar todo lo que venga. Normalmente somos reacios a los cambios, pero supongo que son necesarios.
Hasta ahora solo me habia detenido a pensar en lo que se acababa aqui. Pero, ¿qué pasa con lo que viene?
Por primera vez siento que es más fuerte el ansia de cambios que la nostalgia por el pasado. No digo que me de igual todo lo que ha sucedido, ni que vaya a pasar pagina como si nada. Simplemente siento que tengo unas enormes ganas de aires nuevos, de cosas desconocidas. Quizas sea lo que necesite despues de tanto tiempo de aparente quietud.
Así que venga lo que venga...¡aquí estoy!

14/5/11

¿Cuánto dura un hasta siempre?

Si, sé que hace mucho que no escribo, pero no ha sido por gusto. La razón ha sido el poco tiempo que deja este curso llamado 2º de bachillerato. Pero como ya pasó todo, aquí estoy.
Hace un tiempo estuve pensando en el poder de predicción de tenemos. Bueno, más bien en el poder que CREEMOS tener. Manejamos el tiempo a nuestro antojo. Estamos acostumbrados a prometer que algo será para siempre, o a hacer planes a largo plazo.
Pensamos que las cosas seguirán igual indefinidamente, pero paraos a pensar, ¿cuantas de las cosas han durado para siempre?
Vivimos inmersos en el futuro. Mientras hacemos planes, mientras hacemos promesas imposibles, mientras pensamos que hacer al acabar el instituto, o la carrera, o después de casarse y tener hijos...mientras perdemos el tiempo con el mañana no pensamos el AHORA.
Lennon dijo una vez que "la vida es lo que pasa mientras hacemos planes parea el futuro", y pienso que tiene toda la razón.
No, no somos dioses. No podremos mantener las cosas intactas eternamente. Todo cambia, y supongo que es mejor así. Por duro que parezca no podemos asegurar un "te querré siempre" o un "nunca cambiaré".
¿Cuánto tiempo es siempre? ¡Quién sabe! ¿Una semana, dos, un mes, tres años, toda una vida? Todo depende de nuestros repentinos e insospechados cambios.
Así que en vez de intentar cumplir cosas que quizás estén fuera de nuestro alcance, intentemos cumplir lo que si está en nuestra mano. Lo que nos ocurre aquí y ahora. Disfrutemos el momento, y ya disfrutaremos del mañana cuando llegue la ocasión.

23/3/11

¿Por qué no podemos tenerlo todo bajo control?

Ahora que parece que todo a mi alrededor son elecciones y más elecciones me pregunto cómo saber qué elegir.
Nos equivocamos tantas veces y nos arrepentimos continuamente de nuestras decisiones que, ¿cómo saber cuál es la opción correcta? En temas banales esto puede carecer de importancia, incluso puede que quepa la posibilidad de rectificar, pero cuando te planteas una cuestión verdaderamente importante la cosa cambia.
¿Quién nos dice que vayamos a hacerlo bien esta vez? Cuanto más pensamos en la importancia de la decisión, más temor nos ocasiona.
¿A quién no le da miedo equivocarse sabiendo que ese error puede condicionar toda tu vida? Supongo que a todo el mundo: necesitamos sentir que tenemos la situación bajo control. Pero tampoco podemos hacer nada por evitarlo. No tenemos una máquina del tiempo que nos transporte al futuro y nos haga ver las consecuencias de nuestros actos. De momento tendremos que seguir decidiendo a priori.
Lo único que podemos hacer es confiar en que elegiremos lo mejor. Y sí, puede que luego no sea así, pero siempre podemos pensar que si en un momento lo decidimos así es porque en ese instante nos pareció lo mejor, así que no nos culpemos.
Además, he deducido que vivimos a base de impulsos. Da igual lo seguros que estemos de algo, siempre podemos tener un impulso y cambiar de opinión. Supongo que ,al menos yo, soy muy dada a ello.
Así que tan solo podemos esperar que nuestros impulsos vayan por el buen camino, como cuando elegimos una carta en una baraja o intentamos ganar a "piedra, papel o tijera"...y respecto a eso lo único que se puede hacer es...¡desear SUERTE! ;)

8/3/11

En silencio...como siempre.

Ella estaba cansada de aparentar. Estaba cansada de responder "Nada" cuando le preguntaban qué ocurría. Estaba cansada de continuar. Estaba cansada de aparentar normalidad.
Era un día cualquiera, pero no para ella. Aquel día ya no se sentía con fuerzas, pero solo ella lo sabía.
Como siempre, sus labios habían dibujado una sonrisa...pero nadie se fijo en que sus ojos no los acompañaban. Ayudó sin dudar cuando pudo...aunque en realidad no tenía fuerzas. Abrazó...cuando deseaba que la abrazasen a ella. Escuchó...cuando era ella quien necesitaba ser escuchada.

Permaneció en silencio...aunque se moría de ganas por gritar. Como siempre.

2/3/11

Cantar bajo la...ducha.

Sí, cantar en la ducha. ¿Nadie se ha preguntado por qué cantamos en la ducha? No sé, podríamos cantar al peinarnos, o al hacer la cama...Pero, ¿por qué la ducha?
Probablemente sea la pregunta más tonta que alguien se haya hecho, pero me parece curioso.
Creo que simplemente es porque estamos aislados. Sí, estamos en nuestro mundo, al margen de la realidad. Solo escuchamos el ruido del agua al caer, sentimos lo caliente o lo fría que está...pero de la ducha hacia fuera no nos enteramos de nada.
Será que eso nos hace ser nosotros mismos, sin tener que aparentar delante de nada ni nadie. Nos sentimos a gusto y hacemos lo que nos apetece. Sí, cantas mal, ¿y qué?, al fin y al cabo nadie te oye, solamente tú.
O eso es lo que creemos. Somos como los niños, que se tapan los ojos y piensan que no les ve nadie. Nosotros pensamos que al no escuchar nada el resto tampoco te escucha. Qué ingenuos somos, pero que bonito ser así. Es volver a la niñez por un momento.
Sí, es exactamente eso. Vuelves a ser un niño: estás en tu propio mundo, no te avergüenzas de nada, haces lo que realmente sientes, se te olvidan las preocupaciones...en definitiva: eres feliz.
Lo incomprensible es, ¿por qué solo durante unos minutos? ¿Por qué nos da vergüenza cantar fuera de la ducha, cuando en realidad has oído a tu vecino desafinar bajo el agua tanto como tú? ¿Por qué no nos atrevemos?
¿Por qué nos da miedo sentir y ser felices?

26/2/11

¿Fuertes o débiles?



Hay tanta gente a nuestro alrededor que parece ser tan fuerte...Están ahí, al pie del cañón pase lo que pase. Parece que pueden hacer frente a todo y siempre te animan a tirar hacia delante, quitándole hierro al asunto. Para ellas parece que todo es muy sencillo, que no les afecta nada...
Pero ellas también son personas, también sienten y sufren. Ellas también tropiezan y se caen, aunque parezca que no sea tan a menudo.
Por ello hay que estar pendiente, al igual que han hecho ellas antes, para que cuando caigan, tenderles la mano y ayudarles a levantarse. Porque a ellas también les gusta sentirse arropadas y queridas. ¿A quién no le gusta que le devuelvan la sonrisa?
Y es que ni el débil es tan débil como siempre se piensa, ni el fuerte siempre es tan fuerte.

20/2/11

¿Por qué me fallo a mí misma?

Siempre igual. Una vez, y otra, y otra más. De nuevo lo mismo. Estoy cansada de saber que puedo lograrlo, cansada de esforzarme para, al final, ver que no es así. Me prometo mil cosas. Me prometo que mejoraré. Me prometo no ser tan callada. Me prometo no volver a fallar... Me prometo tantas cosas...y sin embargo cumplo tan pocas...
Al parecer soy incapaz de cumplir mis propias promesas. O quizás sea simplemente que me prometo cosas imposibles para mí. Que no me conozco lo suficiente y siempre tengo demasiadas esperanzas de mejorar. Quizás siempre seré la misma tonta. Quizás. Quién sabe.
Parece ser que no soy aquella que creía ser. Siempre pensé que podía con todo, que podría comerme el mundo si quería, pero ahora veo que es el mundo el que me come a mí. Me engulle de un solo bocado, sin darme la oportunidad de defenderme. Sí, será eso, puede que sea demasiado inútil. Demasiado. Tanto que no tengo nunca ni el valor de tirar la toalla. ¿Valentía o estupidez? Siempre pensé en lo primero...pero empiezo a dudar. Puede que todo sea una simple fachada para intentar engañarme a mí misma y no sentirme tan decepcionada.
Quizás deba bajar mis altas expectativas. Quizás no deba apuntar al cielo, sino simplemente al techo de un rascacielos. O incluso algo menor.
Sí, no será lo mismo, pero al menos la caída es menor y el golpe dolerá menos.