18/1/14

¿Por qué esa falta de responsabilidad?

Hacía ya unas semanas que había pensado en escribir una entrada en concreto, pero poco a poco lo fui dejando porque no sacaba nunca un hueco para ello y, hoy, que por fin me he parado frente al teclado, he decidido desechar esa idea porque me apetece hablar de algo totalmente distinto.
He dejado esa entrada optimista que tenía en mi cabeza para pasar a una, por así decirlo, de cabreo, porque es lo que me sale ahora mismo, lo que me apetece escribir, así que como pienso que precisamente esto debe consistir en soltar justo lo que piensas en el momento, lo que te sale, lo que fluya naturalmente, pues a ello voy.
Y es que me hallo indignada por la incapacidad de la gente para comprometerse. Y aunque el tema ha llegado a mí a nivel personal, me indigna también esa indiferencia a nivel general. No entiendo esa manía de comprometerse de palabra pero, a la hora de la verdad, echarse atrás. Puedes hacer con tus decisiones lo que te apetezca, pero siempre que no afecten a los demás y, en este caso, ocurre.
Y muchas veces así nos va. No sé de que nos quejamos, ¿cómo vamos a conseguir algo así? Si cuando de verdad hay que actuar el conjunto se divide y cada uno va en pos de sus propios intereses, yéndose de rositas, cuando en realidad se es el culpable de dejar al resto en la estocada. Y muchas veces con excusas, como si pudiéramos engañar a alguien, o a nosotros mismos, con ellas.
Así que a ver si aprendemos a mirar por los demás, a no dar nuestra palabra porque sí, a valorar el trabajo que hacen por nosotros antes de dejarlos tirados. No sé al resto, pero a mí no me gustaría que me lo hicieran.

1/12/13

¿Qué es la felicidad?

Seguramente alguna vez te has preguntado (o te han preguntado) "¿Qué es la felicidad?". Y seguro que casi instintivamente se han amontonado en tu cabeza varias imágenes llenas de tópicos: un montón de dinero con el que mantener una lujosa casa y un magnífico coche, tener el trabajo de tus sueños, la pareja más atractiva y atenta que haya sobre la faz de la Tierra, etc.
¿Y si la felicidad no es nada de eso, sino todo lo contrario? Quiero decir que, a pesar de que todo eso puede parecer (y ser) maravilloso, quizás la felicidad no se base en ello.
Creo que la felicidad es no necesitar nada de eso. Es sentir paz y tranquilidad sin necesitar nada, es disfrutar de lo que te rodea y los que están junto a ti, sabiendo que no necesitas más. Sabiendo que te quedarías así, sin más, en su compañía, para siempre, y que con eso tendrías todo lo que es preciso para vivir. Sentir que un abrazo o una mano que aprieta la tuya es la mayor riqueza que puedas tener.
Creo que para mí, eso es la felicidad.

21/11/13

Cuando sobran las palabras.

Sus manos estaban separadas por apenas un centímetro, pero eso les parecía una distancia demasiado grande. Quizás por eso, casi a la vez, ambas manos se acercaron y entrelazaron sus dedos. Y como si esta acción hubiera activado algún tipo de mecanismo secreto, ambos giraron la cabeza hacia el otro. En cada uno se dibujaba una sonrisa. No, una no. Dos. Una abajo, en los labios, y otra más arriba, en los ojos, ahí donde las sonrisas no se pueden fingir y son totalmente sinceras. Permanecieron así un tiempo, mirándose el uno al otro, observando esos ojos brillantes que miraban al otro. Así, sin más, durante unos segundos, o minutos, quien sabe, daba igual; el resto del mundo parecía totalmente ajeno, el tiempo no importaba. Y, de repente, sin decir nada, esas miradas se fueron acercando, sus cabezas se juntaron hasta que solo quedaban unos milímetros entre ambos. Y, entonces, los labios de ambos decidieron acortar definitivamente esa distancia y se fundieron en un beso. Suave. Cálido. Lento. Intenso. Un beso en el que decirlo todo. Un beso en el que gritar todos los te amos para los que las palabras se quedan cortas. Un beso en el que, simplemente, callen los labios para que hable el corazón.

13/11/13

De vuelta.

Hacía tiempo que no me pasaba por aquí. No es que me hubiera olvidado de este lugar, a veces lo recordaba, pero por pereza o porque pensaba que no merecía la pena, resulta que al final había ido dejándolo abandonado.
Sin embargo, ahora me ha vuelto a "picar el gusanillo" con el tema, como se suele decir. Me han entrado ganas de volver a aparecer por aquí de vez en cuando, por este pequeño rinconcito en el que cuento las cosas que se me pasan por la cabeza. Este lugar por del que a veces pensaba "menuda tontería, ¿quién va a pasarse por aquí?". Sin embargo parece que siempre hay alguien dispuesto a leer estas cosas y que no parezcas un loco hablando solo. Quizás en gran parte me haya animado a volver gracias a ello. Aunque bueno, también por mí. Porque aunque no haya nadie que lea estas letras siempre habrá alguien que las escriba y, aunque no tangan destinatario, supongo que siempre me ayudaron a reflexionar, a ordenar mis pensamientos y a sacarlos a fuera...y eso en mí es más que complicado.
Así que de momento espero no volver a dejar esto muy abandonado porque, como todo, tendrá su lado bueno, ¿no?

1/4/12

Confusión.

Doy al play y dejo que la música llegue a mis oídos e inunde mi cabeza. Dejo que se funda con mis pensamientos, como si de esta manera consiguiera ponerlos en orden. Pero, ¿a quién pretendo engañar? Aquí no hay quien ponga orden, porque es imposible ordenar algo tan dispar. No se pueden agrupar tantas cosas tan contradictorias.
A veces pienso que quizás sí, pero justo después la esperanza se esfuma y pienso que no. Que solo son imaginaciones mías. Que me gustaría que fuese cierto y por ello me lo imagino. Me convezco a mí misma de que debo ser realista...pero al rato vuelvo a caer, vuelvo a pensar que quizás sí, que quizás si que exista la posibilidad.
Y mientras tanto aquí sigo, como una idiota, esperando que oigas mis pensamientos...Pero eso es imposible, solo puedo oírlos yo, y sé que de mi boca no van a salir.
¿Que quien no arriesga no gana? Sí, puede ser, pero soy demasiado cobarde para arriesgar. Quien no arriesga no gana, pero tampoco pierde...o eso creo. Así que me toca conformarme con que mis miradas griten lo que mi garganta no se atreve.
El problema es que no sé si será suficiente...

24/1/12

¿Es normal?

Un día, de repente, te das cuenta de que algo ya no es igual. De pronto eres consciente de que algo ha cambiado. Porque no es normal que cada vez que te hable se te acelere súbitamente el corazón y se te dibuje una sonrisa estúpida en la cara, ni que cada cosa que te pase o que veas te recuerde a él. Tampoco debería ser normal mirar por el rabillo del ojo solo para comprobar si se gira hacia ti. Supongo que también debería ser raro buscar cualquier escusa, por idiota que sea, para empezar hablar, y que después las horas se pasen como minutos hablando de todo y de nada. Y claro, en una situación normal no intentarías cruzarte en su camino casualmente casi instintivamente.
Así que no, no tiene pinta de ser normal. Puede...que sea MEJOR.

6/1/12

El mejor ragalo de Navidad.

Día 6 de enero, Día de Reyes. Supongo que siempre es bonito recordar como lo vivías de niño. Como te pasabas la noche nervioso, despertándote a cada hora, esperando el momento de levantarte para correr hacia el árbol y descubrir lo que los Reyes Magos había dejado para ti. Como la ilusión se reflejaba en tus ojos mientras rasgabas el papel e ibas viendo aquellas cosas que habías escrito en tu carta con la esperanza de que apareciesen esa mañana.
Es una pena que poco a poco esa ilusión se vaya perdiendo. Sin embargo, a medida que crecemos pedimos cosas que solo los verdaderos reyes podrían traernos. Ya no queremos una muñeca o un coche de juguete. Ni siquiera un vestido o unos zapatos. En nuestro fuero interno tenemos la ilusión o la esperanza de que aquello que nos parece tan imposible se cumpla. Los clásicos: salud, amor...o incluso otros deseos por el estilo.
Y es que después de todo, los mejores regalos no son cosas materiales. Los verdaderos regalos no hace falta escribirlos en una carta, ni pueden comprarse con dinero. Así que espero en los zapatos de todo el mundo haya habido, sobre todo, mucha ILUSIÓN.

30/12/11

Momento de hacer balance.

Supongo que siempre por estas fechas nos disponemos inevitablemente a hacer un balance del año. Por supuesto, yo también me he parado a pensar como ha sido, y la verdad es que me he sorprendido un poco a mí misma, porque a pesar de la tormenta que está cayendo ahí fuera siento que a nivel personal ha sido un buen año. Obviamente no ha sido perfecto, siempre hay cosas que mejorar, pero lo cierto es que no puedo quejarme.
En parte ha sido un año un poco extraño, lleno de dudas y miedos por tomar decisiones incorrectas, pero puedo estar contenta porque siento que después de todo he elegido bien. Siento que he tomado el rumbo correcto después de tantos quebraderos de cabeza.
Este ha sido un año de "despedidas", sí, entre comillas, porque sé que, como se suele decir, no ha sido un adiós, sino un hasta luego.
Por otro lado también he conocido a gente nueva, gente a la que de veras me alegro de haber conocido.
Y sobre todo, este año deja millones de momentos inolvidables, de esos que sabes siempre permanecerán en tu mente por mucho que pase el tiempo. Esos que siempre te arrancan una sonrisa nostálgica.
Supongo que si este año ha sido tan especial es en gran medida a todas esas personas que han contribuido en cada pequeño recuerdo de este 2011. Así que gracias.
Sin embargo no siento pena por decir adiós a este año, sino que me siento con fuerzas y con ganas de recibir al 2012. Si algo ha hecho el 2011 es llenarme de optimismo.
De modo que lo único que puedo pedir para el próximo año es que sea al menos como este...¡que no es poco!
FELIZ 2012.

4/12/11

¿No lo entiendo...o no lo quiero entender?

Yo y mi manía de dejar volar mi imaginación. Siempre igual. Pero ahora, de pronto, me pregunto si debería pararme los pies. ¿De qué sirve imaginar tantas cosas que nunca serán verdad?
Lo cierto es que en cierta medida ya me había acostumbrado a tropezar varias veces con esa piedra. De hecho, ya lo estaba haciendo de nuevo. Ya estaba dejando volar mi imaginación una vez más.
Pero de repente he pensado que no. Que es mejor que pare porque… ¿Por qué? No lo sé. Es como si de repente hubiese sentido miedo, como si hubiese sentido que todo aquello que imaginaba es mejor que no se cumpla.
Será que me ha entrado el pánico porque de pronto no entiendo lo que está pasando. O no quiero entenderlo.
No sé. Siento que ahora mismo no sé nada, de repente han aparecido demasiadas dudas… y me pregunto si me estoy engañando a mí misma con alguna de ellas.
Creo que solo puedo esperar. Así que dejo que mi mirada se pierda más allá del horizonte a través de mi ventana, dejando que las notas de música vayan colándose en mi mente e intenten poner en orden todas las preguntas que no dejan de rondar en mi cabeza.

13/11/11

Recuerdos para volver a soñar.

La mente es como un cajón, un cajón en el que vamos guardando de todo. Quizás un día buscando algo en él encuentras cualquier otra cosa que ya no recordabas haberla puesto ahí. Y así llega a ti ese recuerdo que ya parecía olvidado. Llega a ti de repente y sin permiso para hacerte sonreír o llorar, para hacerte sentir felicidad, nostalgia o tristeza...o incluso indiferencia. Los recuerdos son así de imprevisibles.
Pueden aparecer gracias a una foto, por una simple palabra, o por una canción. Esa canción que no dejabas de cantar. Esa canción con la cual las paredes de tu habitación te vieron soñar que entonabas sobre un escenario una y mil veces. Sí, era esa. Recuerdas como disimulabas si alguien abría la puerta. Conocías cada frase de su letra, cada palabra...y sin embargo ahora eres incapaz de recordarla. ¿Cómo era? Sí, ahora ya empieza a sonar la melodía en tu cabeza, nota tras nota. Y empiezas a recordarla entera después de tanto tiempo. No estaba olvidada, solo escondida. Pero ahora vuelve a surgir, porque tú dejas que surja.
Entonces te preguntas, ¿por qué dejaste de cantarla? ¿Por qué dejaste de soñar con ella? ¿Es que acaso es solo cosa de niños?
No, no puede ser, porque ahora sientes que lo necesitas de nuevo, que necesitas volver a soñar y no conformarte con lo que ya tienes. Necesitas volver a cantar en voz alta...e imaginar. Dejas que salga ese niño que aun llevas dentro, y que jamas debe irse.
Todo por un recuerdo, un "simple" recuerdo...Afortunadamente no cayó en el olvido y ahora la melodía vuelve a resonar en tu cabeza...y en tu garganta.