15/11/15

¿Por qué?

Hace tiempo que no paso por aquí, pero pienso que tengo que sacar de alguna forma todos los pensamientos que se arremolinan en mi cabeza, aunque presiento que no voy a ser capaz y me voy a quedar corta. Y es que con 22 años me siento aún como si fuera una niña. Una niña incapaz de comprender lo que ocurre a mi alrededor, incapaz de entender qué puede llevar a alguien a albergar tanto odio, incapaz de creer que en pleno siglo XXI sigamos como si viviéramos en el medievo.
No encuentro ninguna justificación lógica para tanto daño. Ya sea en París o en cualquier otra ciudad, ninguna persona inocente debería ver su vida truncada por unos cuantos desalmados que solo desean matar indiscriminadamente en nombre de su locura, porque digan lo que digan, algo así no se puede hacer en nombre de nada ni nadie más. Se creen con el derecho de semblar el terror, de atormentar la vida de la gente a diario e incluso denigrar la imagen de sus semejantes, sólo por querer imponer sus ideas.
Me parece terrible que sigan pasando cosas así. Que la gente siga siendo capaz de tales atrocidades. Se me encoge el corazón solo de pensarlo...así que está claro que hay que estar desprovisto de él para hacer tales cosas.
El único consuelo que queda, aunque sea pequeño, es que quiero pensar que son minoría. Que son muy pocos en comparación con los que repudiamos estos actos. Que por el momento, la humanidad es mayor que el odio en este mundo, y espero que siga siendo así. Que todo esto solo sirva para aunarnos más y no para semblar el odio que pretenden.
Ojalá algún día pueda dejar de preguntarme el porqué de esta cuestión, que claramente no tiene respuesta.

23/1/15

La única a la que no invitan al baile.

Llevo varios días intentando ponerme a escribir, para intentar poner en orden mis pensamientos, para ayudarme a intentar aclarar todo lo que siento. Pero siempre era incapaz de expresar todo lo que había dentro de mi cabeza. Demasiadas palabras que se agolpaban intentando salir todas de golpe. Quizás aún siga siendo así, pero siento que necesito expulsar de una vez todo lo que llevo dentro, toda la rabia, la pena y la frustración, y escribiendo es la mejor forma que tengo de expresarme, a mí, que en general me cuesta tanto hablar.
Siento que me muero de la impotencia de sentirme siempre el patito feo, el cero a la izquierda. Estoy harta de hacerme ilusiones con la gente para recibir a cambio solo decepciones. Estoy cansada de ser la estúpida que se pone a pensar en todo el mundo, y que luego el mundo me tenga como el último mono. Estoy agotada de sentirme mal, de pasarme los días con el ánimo mohíno como si yo tuviera la culpa de algo. Estoy harta de ser la que siempre se queda con cara de estúpida, como si fuera la única a la que no invitan al baile. Estoy cansada de decirme a mí misma que lo mejor es pasar de todo, que solo me hago daño, pero no puedo, soy así, todo me afecta, y cuando las cosas me duelen no puedo olvidarlas sin más.
Dicen que unos nacen con estrella y otros estrellados. Pero no quiero seguir siendo una estrellada, quiero dejar de ser la pringada que hace lo que quiere que le hagan y que a cambio solo recibe feos. Lo malo es que no sé cómo se consigue algo así.

11/3/14

11 de marzo

Hoy, aunque no queramos, toca recordar. Aunque queramos evitarlo, al leer "11 de marzo" en el calendario, sentimos que volvemos a aquel fatídico día. Aunque no queramos, veremos repetidas una y otra vez las imágenes en la televisión y sentiremos como se nos sigue formando un nudo en el estómago. Aunque no queramos, volvemos a revivir el dolor que todos sentimos aquel día.
Por aquel entonces yo era solamente una niña de apenas 10 años, que poco entendía de temas de actualidad, política ni sociedad. Y aquel día sentía que aún entendía menos. No entendía por qué alguien podría querer asesinar a tantas personas inocentes. No veía una razón coherente para truncar las vidas de tanta gente que solo cumplía con su obligación de ir a trabajar o a estudiar. Sus vidas y las de toda la gente cercana, que vieron trastocada su ilusión para siempre. Porque los afectados no son solo fallecidos y heridos, sino todos aquellos que no podrán olvidar a los suyos y a los que también se les arrancó un trocito de vida.
Hoy, que soy algo mayor, me doy cuenta de que esas preguntas no eran solo por mi niñez. Ahora sigo sin entender las razones que pueden llevar a algo así y, supongo, que todo el mundo, tuviera la edad que tuviera, se preguntó lo mismo.
Ahora soy yo la que coge el tren todos los días, y no puedo evitar una punzada al pensar que hubiera ocurrido tal día como hoy. ¿Y si me hubiera pasado a mi? O peor aún, a alguien querido. Creo que no puedo imaginar de una milésima parte del dolor que sentiría. El dolor que sienten ellos.
Por desgracia, es parte ya del pasado, y nada se puede cambiar. Solo deseo que, esta vez si, se cumpla eso de que hay trenes que solo pasan una vez en la vida.

8/2/14

Su ciudad preferida

A Ella le encantaba recorrer sus calles. Amaba pasear por los pliegues de su piel, sentarse a descansar en cada uno de sus lunares y asomarse al mirador de su pecho, para observar desde allí la sonrisa más bonita de toda la manzana. A veces cerraba los ojos y se dejaba mecer por la suave brisa de su respiración. Le gustaba esperar a que cayera la noche, para ver el crepúsculo de sus ojos cuando se quedaba dormido. Y por las mañanas despertar con el canto de sus besos. Disfrutaba sintiéndose turista, como si fuera la primera vez que lo visitase, deteniéndose en cada recoveco y en cada rincón como si fuera nuevo. Y por supuesto, adoraba acercarse lentamente al precipicio de su hombro y gritar un "te quiero" al vacío, para que resonara una y otra vez en el eco de su oído.
Le gustaba con lluvia y con sol. En invierno y en verano. Le gustaba para ir a merendar en cualquier sitio acogedor de su regazo o para salir a quemar la noche y terminar durmiendo en algún portal de sus brazos. Tenía todos los lugares que pudiera necesitar y todos los monumentos que quería visitar. Si pudiera elegir, elegiría quedarse a vivir allí
 para siempre.
Y es que, definitivamente, Él era su ciudad preferida.


30/1/14

Despertar.

Despierta y mira a su alrededor. Está en la misma habitación, pero siente algo distinto a cuando se acostó. Con los ojos aún entrecerrados por el sueño se fija en la cama y, por un momento, abandona su postura actual, acurrucada en medio del colchón, para estirarse como si quisiera tocar los bordes de la cama. Eso es, la cama. Eso es lo que ha cambiado. Ahora es más grande que anoche. Pero...no. Eso es imposible.
Poco a poco termina de despertarse y por fin se da cuenta. Es él. Ya no está ahí haciéndola compañía. Es por eso que ahora la cama le parece tan sola y fría. Tan grande.
Que irónico. Más grande. Como si con él aprovechara el espacio. No, con él solo necesita el hueco justo para acomodarse entre sus brazos y sobre su pecho, lo más pegados posible. El resto de la cama, prescindible.
Pensando en ello vuelve a acurrucarse sobre si misma, rodeándose con sus propios brazos, como si quisiera compensar el abrazo que ya no está. Y permanece así unos minutos. Pensando en él. En la paz que le transmitía su compañía. Recuerda entonces el beso de despedida que le dio hace unas horas. Sonríe al pensar en que fue casi inconsciente, medio sumida aún en el sueño. Es lo que tiene el amor, ¿no? Que no se piensa, sale natural.
Y con esa reflexión, y aún extrañando sus brazos, dejó que poco a poco el sueño volviera a apoderarse de ella, aunque esta vez, no tendría a quien besar en medio de sus ensoñaciones.

18/1/14

¿Por qué esa falta de responsabilidad?

Hacía ya unas semanas que había pensado en escribir una entrada en concreto, pero poco a poco lo fui dejando porque no sacaba nunca un hueco para ello y, hoy, que por fin me he parado frente al teclado, he decidido desechar esa idea porque me apetece hablar de algo totalmente distinto.
He dejado esa entrada optimista que tenía en mi cabeza para pasar a una, por así decirlo, de cabreo, porque es lo que me sale ahora mismo, lo que me apetece escribir, así que como pienso que precisamente esto debe consistir en soltar justo lo que piensas en el momento, lo que te sale, lo que fluya naturalmente, pues a ello voy.
Y es que me hallo indignada por la incapacidad de la gente para comprometerse. Y aunque el tema ha llegado a mí a nivel personal, me indigna también esa indiferencia a nivel general. No entiendo esa manía de comprometerse de palabra pero, a la hora de la verdad, echarse atrás. Puedes hacer con tus decisiones lo que te apetezca, pero siempre que no afecten a los demás y, en este caso, ocurre.
Y muchas veces así nos va. No sé de que nos quejamos, ¿cómo vamos a conseguir algo así? Si cuando de verdad hay que actuar el conjunto se divide y cada uno va en pos de sus propios intereses, yéndose de rositas, cuando en realidad se es el culpable de dejar al resto en la estocada. Y muchas veces con excusas, como si pudiéramos engañar a alguien, o a nosotros mismos, con ellas.
Así que a ver si aprendemos a mirar por los demás, a no dar nuestra palabra porque sí, a valorar el trabajo que hacen por nosotros antes de dejarlos tirados. No sé al resto, pero a mí no me gustaría que me lo hicieran.

1/12/13

¿Qué es la felicidad?

Seguramente alguna vez te has preguntado (o te han preguntado) "¿Qué es la felicidad?". Y seguro que casi instintivamente se han amontonado en tu cabeza varias imágenes llenas de tópicos: un montón de dinero con el que mantener una lujosa casa y un magnífico coche, tener el trabajo de tus sueños, la pareja más atractiva y atenta que haya sobre la faz de la Tierra, etc.
¿Y si la felicidad no es nada de eso, sino todo lo contrario? Quiero decir que, a pesar de que todo eso puede parecer (y ser) maravilloso, quizás la felicidad no se base en ello.
Creo que la felicidad es no necesitar nada de eso. Es sentir paz y tranquilidad sin necesitar nada, es disfrutar de lo que te rodea y los que están junto a ti, sabiendo que no necesitas más. Sabiendo que te quedarías así, sin más, en su compañía, para siempre, y que con eso tendrías todo lo que es preciso para vivir. Sentir que un abrazo o una mano que aprieta la tuya es la mayor riqueza que puedas tener.
Creo que para mí, eso es la felicidad.

21/11/13

Cuando sobran las palabras.

Sus manos estaban separadas por apenas un centímetro, pero eso les parecía una distancia demasiado grande. Quizás por eso, casi a la vez, ambas manos se acercaron y entrelazaron sus dedos. Y como si esta acción hubiera activado algún tipo de mecanismo secreto, ambos giraron la cabeza hacia el otro. En cada uno se dibujaba una sonrisa. No, una no. Dos. Una abajo, en los labios, y otra más arriba, en los ojos, ahí donde las sonrisas no se pueden fingir y son totalmente sinceras. Permanecieron así un tiempo, mirándose el uno al otro, observando esos ojos brillantes que miraban al otro. Así, sin más, durante unos segundos, o minutos, quien sabe, daba igual; el resto del mundo parecía totalmente ajeno, el tiempo no importaba. Y, de repente, sin decir nada, esas miradas se fueron acercando, sus cabezas se juntaron hasta que solo quedaban unos milímetros entre ambos. Y, entonces, los labios de ambos decidieron acortar definitivamente esa distancia y se fundieron en un beso. Suave. Cálido. Lento. Intenso. Un beso en el que decirlo todo. Un beso en el que gritar todos los te amos para los que las palabras se quedan cortas. Un beso en el que, simplemente, callen los labios para que hable el corazón.

13/11/13

De vuelta.

Hacía tiempo que no me pasaba por aquí. No es que me hubiera olvidado de este lugar, a veces lo recordaba, pero por pereza o porque pensaba que no merecía la pena, resulta que al final había ido dejándolo abandonado.
Sin embargo, ahora me ha vuelto a "picar el gusanillo" con el tema, como se suele decir. Me han entrado ganas de volver a aparecer por aquí de vez en cuando, por este pequeño rinconcito en el que cuento las cosas que se me pasan por la cabeza. Este lugar por del que a veces pensaba "menuda tontería, ¿quién va a pasarse por aquí?". Sin embargo parece que siempre hay alguien dispuesto a leer estas cosas y que no parezcas un loco hablando solo. Quizás en gran parte me haya animado a volver gracias a ello. Aunque bueno, también por mí. Porque aunque no haya nadie que lea estas letras siempre habrá alguien que las escriba y, aunque no tangan destinatario, supongo que siempre me ayudaron a reflexionar, a ordenar mis pensamientos y a sacarlos a fuera...y eso en mí es más que complicado.
Así que de momento espero no volver a dejar esto muy abandonado porque, como todo, tendrá su lado bueno, ¿no?

1/4/12

Confusión.

Doy al play y dejo que la música llegue a mis oídos e inunde mi cabeza. Dejo que se funda con mis pensamientos, como si de esta manera consiguiera ponerlos en orden. Pero, ¿a quién pretendo engañar? Aquí no hay quien ponga orden, porque es imposible ordenar algo tan dispar. No se pueden agrupar tantas cosas tan contradictorias.
A veces pienso que quizás sí, pero justo después la esperanza se esfuma y pienso que no. Que solo son imaginaciones mías. Que me gustaría que fuese cierto y por ello me lo imagino. Me convezco a mí misma de que debo ser realista...pero al rato vuelvo a caer, vuelvo a pensar que quizás sí, que quizás si que exista la posibilidad.
Y mientras tanto aquí sigo, como una idiota, esperando que oigas mis pensamientos...Pero eso es imposible, solo puedo oírlos yo, y sé que de mi boca no van a salir.
¿Que quien no arriesga no gana? Sí, puede ser, pero soy demasiado cobarde para arriesgar. Quien no arriesga no gana, pero tampoco pierde...o eso creo. Así que me toca conformarme con que mis miradas griten lo que mi garganta no se atreve.
El problema es que no sé si será suficiente...

24/1/12

¿Es normal?

Un día, de repente, te das cuenta de que algo ya no es igual. De pronto eres consciente de que algo ha cambiado. Porque no es normal que cada vez que te hable se te acelere súbitamente el corazón y se te dibuje una sonrisa estúpida en la cara, ni que cada cosa que te pase o que veas te recuerde a él. Tampoco debería ser normal mirar por el rabillo del ojo solo para comprobar si se gira hacia ti. Supongo que también debería ser raro buscar cualquier escusa, por idiota que sea, para empezar hablar, y que después las horas se pasen como minutos hablando de todo y de nada. Y claro, en una situación normal no intentarías cruzarte en su camino casualmente casi instintivamente.
Así que no, no tiene pinta de ser normal. Puede...que sea MEJOR.

6/1/12

El mejor ragalo de Navidad.

Día 6 de enero, Día de Reyes. Supongo que siempre es bonito recordar como lo vivías de niño. Como te pasabas la noche nervioso, despertándote a cada hora, esperando el momento de levantarte para correr hacia el árbol y descubrir lo que los Reyes Magos había dejado para ti. Como la ilusión se reflejaba en tus ojos mientras rasgabas el papel e ibas viendo aquellas cosas que habías escrito en tu carta con la esperanza de que apareciesen esa mañana.
Es una pena que poco a poco esa ilusión se vaya perdiendo. Sin embargo, a medida que crecemos pedimos cosas que solo los verdaderos reyes podrían traernos. Ya no queremos una muñeca o un coche de juguete. Ni siquiera un vestido o unos zapatos. En nuestro fuero interno tenemos la ilusión o la esperanza de que aquello que nos parece tan imposible se cumpla. Los clásicos: salud, amor...o incluso otros deseos por el estilo.
Y es que después de todo, los mejores regalos no son cosas materiales. Los verdaderos regalos no hace falta escribirlos en una carta, ni pueden comprarse con dinero. Así que espero en los zapatos de todo el mundo haya habido, sobre todo, mucha ILUSIÓN.

30/12/11

Momento de hacer balance.

Supongo que siempre por estas fechas nos disponemos inevitablemente a hacer un balance del año. Por supuesto, yo también me he parado a pensar como ha sido, y la verdad es que me he sorprendido un poco a mí misma, porque a pesar de la tormenta que está cayendo ahí fuera siento que a nivel personal ha sido un buen año. Obviamente no ha sido perfecto, siempre hay cosas que mejorar, pero lo cierto es que no puedo quejarme.
En parte ha sido un año un poco extraño, lleno de dudas y miedos por tomar decisiones incorrectas, pero puedo estar contenta porque siento que después de todo he elegido bien. Siento que he tomado el rumbo correcto después de tantos quebraderos de cabeza.
Este ha sido un año de "despedidas", sí, entre comillas, porque sé que, como se suele decir, no ha sido un adiós, sino un hasta luego.
Por otro lado también he conocido a gente nueva, gente a la que de veras me alegro de haber conocido.
Y sobre todo, este año deja millones de momentos inolvidables, de esos que sabes siempre permanecerán en tu mente por mucho que pase el tiempo. Esos que siempre te arrancan una sonrisa nostálgica.
Supongo que si este año ha sido tan especial es en gran medida a todas esas personas que han contribuido en cada pequeño recuerdo de este 2011. Así que gracias.
Sin embargo no siento pena por decir adiós a este año, sino que me siento con fuerzas y con ganas de recibir al 2012. Si algo ha hecho el 2011 es llenarme de optimismo.
De modo que lo único que puedo pedir para el próximo año es que sea al menos como este...¡que no es poco!
FELIZ 2012.

4/12/11

¿No lo entiendo...o no lo quiero entender?

Yo y mi manía de dejar volar mi imaginación. Siempre igual. Pero ahora, de pronto, me pregunto si debería pararme los pies. ¿De qué sirve imaginar tantas cosas que nunca serán verdad?
Lo cierto es que en cierta medida ya me había acostumbrado a tropezar varias veces con esa piedra. De hecho, ya lo estaba haciendo de nuevo. Ya estaba dejando volar mi imaginación una vez más.
Pero de repente he pensado que no. Que es mejor que pare porque… ¿Por qué? No lo sé. Es como si de repente hubiese sentido miedo, como si hubiese sentido que todo aquello que imaginaba es mejor que no se cumpla.
Será que me ha entrado el pánico porque de pronto no entiendo lo que está pasando. O no quiero entenderlo.
No sé. Siento que ahora mismo no sé nada, de repente han aparecido demasiadas dudas… y me pregunto si me estoy engañando a mí misma con alguna de ellas.
Creo que solo puedo esperar. Así que dejo que mi mirada se pierda más allá del horizonte a través de mi ventana, dejando que las notas de música vayan colándose en mi mente e intenten poner en orden todas las preguntas que no dejan de rondar en mi cabeza.

13/11/11

Recuerdos para volver a soñar.

La mente es como un cajón, un cajón en el que vamos guardando de todo. Quizás un día buscando algo en él encuentras cualquier otra cosa que ya no recordabas haberla puesto ahí. Y así llega a ti ese recuerdo que ya parecía olvidado. Llega a ti de repente y sin permiso para hacerte sonreír o llorar, para hacerte sentir felicidad, nostalgia o tristeza...o incluso indiferencia. Los recuerdos son así de imprevisibles.
Pueden aparecer gracias a una foto, por una simple palabra, o por una canción. Esa canción que no dejabas de cantar. Esa canción con la cual las paredes de tu habitación te vieron soñar que entonabas sobre un escenario una y mil veces. Sí, era esa. Recuerdas como disimulabas si alguien abría la puerta. Conocías cada frase de su letra, cada palabra...y sin embargo ahora eres incapaz de recordarla. ¿Cómo era? Sí, ahora ya empieza a sonar la melodía en tu cabeza, nota tras nota. Y empiezas a recordarla entera después de tanto tiempo. No estaba olvidada, solo escondida. Pero ahora vuelve a surgir, porque tú dejas que surja.
Entonces te preguntas, ¿por qué dejaste de cantarla? ¿Por qué dejaste de soñar con ella? ¿Es que acaso es solo cosa de niños?
No, no puede ser, porque ahora sientes que lo necesitas de nuevo, que necesitas volver a soñar y no conformarte con lo que ya tienes. Necesitas volver a cantar en voz alta...e imaginar. Dejas que salga ese niño que aun llevas dentro, y que jamas debe irse.
Todo por un recuerdo, un "simple" recuerdo...Afortunadamente no cayó en el olvido y ahora la melodía vuelve a resonar en tu cabeza...y en tu garganta.

15/10/11

Rutina.

Decenas. Cientos. Miles. Nos cruzamos con miles de personas cada día. En todas partes: mientras andamos por la calle, en el tren, en el trabajo... Multitud de caras desconocidas que pasan a nuestro lado, que nos empujan, que nos rozan, que se disculpan. Multitud de personas que entran en nuestras vidas tan rápido como se van. Son como sombras que nos rodean, bultos que ocupan un asiento más en el metro o el autobús. Nada más.
Seguimos con nuestra vida, con nuestras prisas, siguiendo el mismo camino un día si y otro también. Ya ni miramos a nuestro alrededor. ¿Para qué? Ya sabemos cuando parar, donde cruzar, donde girar. Ya todo es automático. Ya lo hisciste ayer, y la semana pasada. Y volverás a hacerlo mañana. Y dentro de un mes seguirás pasando por las mismas calles, que te miraran en tu ajetreado caminar...sin embargo hace tiempo que tú ya no las miras a ellas.
Tú y tus pensamientos. El mundo exterior es algo aparte.
Sin embargo, cambiemos la perspectiva. ¿Cómo nos ven los demás? Seguramente seamos un bulto más, solo eso. Pero nosotros sabemos que somos mucho más que eso. Entonces...¿ellos también esconderán algo más?
Quién sabe qué. Cada uno con su vida, dejando flotar sus pensamientos mientras pasa el viaje hacia su destino.
Mira aquella pareja en el andén, apurando hasta el ultimo momento para subir al tren...y decirse adiós. Y esa joven...tiene un brillo especial en los ojos. Solo ella sabe el porqué de esa felicidad, el resto de la gente ni siquiera se ha dado cuenta de su sonrisa. ¿Y aquel hombre? Quien sabe...Que de vidas distintas, ajenas, desconocidas, que coinciden por un momento.
Sin embargo, cada uno va inverso en su propia rutina y no se para a reflexionar sobre la de los demás. ¿Y yo? ¿Por qué lo hago ahora? Lo cierto es que no lo sé. Quizás crea que así hago más ameno el día, o que  de este modo será distinto al de ayer. Menuda tontería.
De repente una mirada. Unos ojos azules se encuentran con los mios. No. No son azules, creo que son verdes. Si, estoy segura. Bueno, en realidad quien sabe, igual son solo imaginaciones mías. Quizás esa mirada inquieta y curiosa como la mía solo sea producto de mi imaginación. Pero me da igual...dejo que mi imaginación siga volando.
Imagino que nos volvemos a mirar. Y sonreimos por habernos descubierto mutuamente. Y entonces bajas del tren, y mis ojos te siguen a través de los cristales.
Y al día siguiente, al subir al vagón, me buscarás con la mirada, y fingirás no ver ningún otro sitio libre para sentarte frente a mi. Y más miradas.
Y cada día harás algo nuevo. El viaje ya no sera una obligación, sino el momento más esperado del día.
Quizás me esté volviendo loca, o que deje volar mi imaginación demasiado, pero siento que al menos mi rutina ha dejado de ser precisamente eso, rutina. Mis pensamientos no solo se han parado en mi, sino en otras vidas, las vidas de todos esos "bultos" que me rodean. Vidas que, seguramente, no tengan nada que ver con lo que han sido en mi mente.

12/10/11

Aislada...por un instante.

Las sábanas. Las suaves y cálidas sábanas que enredan y rodean tu cuerpo, que te arropan y te abrazan, que, en definitiva, te aislan del mundo. No sé por qué pero siento que podría quedarme así para siempre, sin pensar en nada más, solo en el tacto de las sábanas. Sin pensar en el frío que pueda sentir si me atrevo siquiera a asomar un dedo fuera de la cama.
Será que necesitamos aislarnos de vez en cuando para olvidarnos de las preocupaciones. Para no estar en constante alerta. Para sentirnos protegidos.
No. Ahora no quiero salir de este pequeño mundo que solo me pertenece a mí. Quiero dejar de pensar por un momento, abrazarme a mi almohada e imaginar que cuando vuelva al mundo real, todo sea diferente. Ni mejor ni peor, solo diferente. Pero de momento no...en este instante solamente tengo fuerzas para dejarme llevar. Mundo, te espero en otro momento...quizás.


12/7/11

Otros, hacen que ocurra...

Optimismo. No sé porqué pero me siento optimista.
Las vacaciones me estan dando tiempo para pensar un poco. Me he dado cuenta de que estaba cansada de ser una...hipocrita. Si, supongo que me guste o no esa es la palabra. Me sentia hipocrita porque siempre defenfia el luchar por lo que quieres, el hacer lo que verdaderamemte te gusta...pero, como se suele decir, no predicaba con el ejemplo.
Siempre he sido demasiado practica y puede que también un poco cobarde. Siempre me incline hacia lo que parecia más util o más sencillo. Pero ya no.
He decidido tomar las riendas de verdad. ¿Qué mejor momento que este, a punto de comenzar la universidad, un momento de toma de tantas decisiones?
Hace unos días lei esta frase: "Some people want it to happen, some wish it would happen, others make it happen" ("Algunas personas quieren que pase, algunas desean que pasase, otras hacen que pase"). Pues bien, yo quiero ser de las que hacen que las cosas pasen, no quiero limitarme a desearlo y esperar a que los demas actuen.
También me siento optimista porque me veo capaz de aforntar todo lo que venga. Normalmente somos reacios a los cambios, pero supongo que son necesarios.
Hasta ahora solo me habia detenido a pensar en lo que se acababa aqui. Pero, ¿qué pasa con lo que viene?
Por primera vez siento que es más fuerte el ansia de cambios que la nostalgia por el pasado. No digo que me de igual todo lo que ha sucedido, ni que vaya a pasar pagina como si nada. Simplemente siento que tengo unas enormes ganas de aires nuevos, de cosas desconocidas. Quizas sea lo que necesite despues de tanto tiempo de aparente quietud.
Así que venga lo que venga...¡aquí estoy!

14/5/11

¿Cuánto dura un hasta siempre?

Si, sé que hace mucho que no escribo, pero no ha sido por gusto. La razón ha sido el poco tiempo que deja este curso llamado 2º de bachillerato. Pero como ya pasó todo, aquí estoy.
Hace un tiempo estuve pensando en el poder de predicción de tenemos. Bueno, más bien en el poder que CREEMOS tener. Manejamos el tiempo a nuestro antojo. Estamos acostumbrados a prometer que algo será para siempre, o a hacer planes a largo plazo.
Pensamos que las cosas seguirán igual indefinidamente, pero paraos a pensar, ¿cuantas de las cosas han durado para siempre?
Vivimos inmersos en el futuro. Mientras hacemos planes, mientras hacemos promesas imposibles, mientras pensamos que hacer al acabar el instituto, o la carrera, o después de casarse y tener hijos...mientras perdemos el tiempo con el mañana no pensamos el AHORA.
Lennon dijo una vez que "la vida es lo que pasa mientras hacemos planes parea el futuro", y pienso que tiene toda la razón.
No, no somos dioses. No podremos mantener las cosas intactas eternamente. Todo cambia, y supongo que es mejor así. Por duro que parezca no podemos asegurar un "te querré siempre" o un "nunca cambiaré".
¿Cuánto tiempo es siempre? ¡Quién sabe! ¿Una semana, dos, un mes, tres años, toda una vida? Todo depende de nuestros repentinos e insospechados cambios.
Así que en vez de intentar cumplir cosas que quizás estén fuera de nuestro alcance, intentemos cumplir lo que si está en nuestra mano. Lo que nos ocurre aquí y ahora. Disfrutemos el momento, y ya disfrutaremos del mañana cuando llegue la ocasión.

23/3/11

¿Por qué no podemos tenerlo todo bajo control?

Ahora que parece que todo a mi alrededor son elecciones y más elecciones me pregunto cómo saber qué elegir.
Nos equivocamos tantas veces y nos arrepentimos continuamente de nuestras decisiones que, ¿cómo saber cuál es la opción correcta? En temas banales esto puede carecer de importancia, incluso puede que quepa la posibilidad de rectificar, pero cuando te planteas una cuestión verdaderamente importante la cosa cambia.
¿Quién nos dice que vayamos a hacerlo bien esta vez? Cuanto más pensamos en la importancia de la decisión, más temor nos ocasiona.
¿A quién no le da miedo equivocarse sabiendo que ese error puede condicionar toda tu vida? Supongo que a todo el mundo: necesitamos sentir que tenemos la situación bajo control. Pero tampoco podemos hacer nada por evitarlo. No tenemos una máquina del tiempo que nos transporte al futuro y nos haga ver las consecuencias de nuestros actos. De momento tendremos que seguir decidiendo a priori.
Lo único que podemos hacer es confiar en que elegiremos lo mejor. Y sí, puede que luego no sea así, pero siempre podemos pensar que si en un momento lo decidimos así es porque en ese instante nos pareció lo mejor, así que no nos culpemos.
Además, he deducido que vivimos a base de impulsos. Da igual lo seguros que estemos de algo, siempre podemos tener un impulso y cambiar de opinión. Supongo que ,al menos yo, soy muy dada a ello.
Así que tan solo podemos esperar que nuestros impulsos vayan por el buen camino, como cuando elegimos una carta en una baraja o intentamos ganar a "piedra, papel o tijera"...y respecto a eso lo único que se puede hacer es...¡desear SUERTE! ;)